lunes, 12 de octubre de 2009

La Noble Igualdad - Osvaldo Bayer

Recorrer la sociedad. Ver los rostros. Visitar los lugares de la lucha por la dignidad de la persona humana frente a la defensa de los intereses particulares. Una telaraña infinita de desacuerdos, intereses, protestas de los que ven pronto su bolsillo vacío y los ojos de los niños que esperan. Búsquedas. Intercambio de sonrisas de los del verdadero poder ante sus márgenes cada vez más interesantes. La palabra “ganancias”. Los filósofos que limpian sus lentes cada vez empañados.
De pronto, un maestro me alcanza un sobre. Una invitación de la Escuela Media Nº 7 de Berazategui a la imposición de nombre a esa escuela. Por el voto de los docentes, de los padres, de los alumnos y de los no docentes, se bautiza a ese centro de educación con el nombre de Ernesto “Che” Guevara. Nada menos. Algo está pasando, me digo. La gente está perdiendo el miedo. No votaron nombres como antes, para no ser sospechados de nada, quedar bien y mirar hacia adelante. Los clásicos, Bartolomé Mitre o Julio Argentino Roca o Perito Moreno o por trigésima vez Domingo Faustino Sarmiento. Nos relatan que ese colegio no tenía nombre y hace quince años se hizo la votación y fue elegido también el Che como nombre. Pero las autoridades superiores no lo permitieron. Tres lustros después se insistió y, esta vez sí, el responsable del ministerio puso la firma, aceptando la voluntad popular. Bueno, estamos aprendiendo algo de lo que se llama democracia, justamente allí, donde se enseña a las generaciones venideras. Los otros dos nombres más votados fueron el de Rodolfo Walsh y el de Azucena Villaflor, la primera Madre de Plaza de Mayo asesinada por los dictadores de uniforme. Es decir, tres nombres de quienes ofrecieron su vida por una nueva sociedad y no por un mejor bolsillo propio.
Y sí, algo pasa en esta aldea argentina donde están los de siempre, aquellos que no se rinden. Al día siguiente me tocó estar en Azul; allá, en medio de esas pampas increíbles de verdes y estrellas. Me esperaban en la Escuela Nº 503. Se hacía una reunión plena de público, niños, educadores, músicos. El director, Jorge Meza, explicó que el instituto de enseñanza se llama, por supuesto, Julio Argentino Roca, nombre impuesto por la dictadura militar de desaparición de personas, por resolución del ministro de Educación de 1979, general Ovidio Solari. Una escuela de educación especial, de niños con problemas de desarrollo mental. Justamente para ella el nombre de un genocida, cuyo única meta fue “Muerte y Propiedad”. Y lo más hermoso del acto fue cuando esos niños alumnos, que parecieran vivir en un mundo de sueños, interpretaron con instrumentos de percusión danzas criollas que incitaron a todos a mover sus cuerpos al compás. Y luego con los mismos sonidos imitaron a una murga carnavalera. Ahí estaba la vida, contra el nombre de un genocida impuesto por una dictadura genocida. Esos niños que viven en otra esfera, con sus bocas siempre sonrientes, le decían sí a la vida con su música y sus movimientos. Era como un arroyo de esos que rompe la montaña y se lanza al aire en saltos de espumas y gotas. La vida. Y luego se abrieron las urnas, para votar por un nuevo nombre para la escuela. Sí, estoy seguro que esos votos van a ser verdaderas semillas. Y que surja de allí un nombre de los que lucharon por algo, como escribía aquel increíble Esteban Echeverría en 1837: “Asociación, progreso, libertad, igualdad, fraternidad, términos correlativos de la gran síntesis social y humanitaria, símbolos divinos del venturoso porvenir de los pueblos de la humanidad. La libertad no puede realizarse sino por medio de la igualdad, y la igualdad sin el auxilio de la asociación o del concurso de todas las fuerzas individuales encaminadas a un objeto, indefinido: el progreso continuo. El camino para llegar a la libertad es la igualdad. La igualdad y la libertad son los principios engendradores de la democracia”.
Luego, siempre en busca del ejemplo de los que no se rinden, visité la cárcel del Partido de San Martín. El pabellón de los jóvenes presos “comunes”. Me invitaron esos presos para presentarme algo que han creado ellos mismos: una biblioteca. Me hacen pasar. Ojos sonrientes llenos de vida. Me dan la mano y me empiezan a mostrar los libros que van coleccionando. Me sorprende la seriedad con que me abordan. Uno me dice, con tono convencido y esperanzado: “Queremos leer, estudiar, pensar sobre nuestros errores cometidos para con la sociedad, pero no dejarnos aplastar por el recuerdo de esos errores sino prepararnos para ayudar a la sociedad que encontraremos a nuestra salida. Queremos aprender lo que no pudimos en nuestra vida anterior y sumarnos a la sociedad para ayudarla”. Los otros asienten. Me dan ganas de aplaudir con entusiasmo. Pero guardo silencio y miro al próximo como para invitarlo a hablar. Sigue el diálogo. Me muestran los libros, que van clasificando. Libros que antes jamás habían tenido en sus manos. Y ahora sí, en la cárcel.
Me despido. Pienso en la sociedad, en todos sus matices, como mosaicos, todo tan increíblemente distinto, sus búsquedas. Los que ordenan, los que sueñan, los que buscan, los que impiden, reprimen, sojuzgan. Pienso en los niños de las villas miseria. Se abren el camino en las tinieblas, no todos. Algunos terminan ahí. Otros se recuperan coleccionando libros en la cárcel. Dentro de cinco, seis, diez años saldrán. ¿Cómo los recibirá la sociedad? Mientras tanto habrán viajado con esos libros por mundos que tal vez intenten fundar cuando se les abran las puertas con rejas hacia la libertad.
Abro los diarios. Veo las fotos de Terrabusi. Policías a caballo con largos látigos. Los obreros y obreras arrinconados. ¿Quién ordenó el látigo? ¿Cómo se llama el policía que pegó? Pegaron a obreros que dan formas a masitas para niños. No, me digo, de pura impotencia, vuelvo a la cárcel para hablar de libros con los jóvenes bibliotecarios. ¿Dónde está la razón, dónde está la búsqueda?
Acabo de oír por la radio la voz de un ejecutivo de la ex Terrabusi que se enorgullece de las ganancias que entran mensualmente en las arcas de la empresa en todo el mundo. Como para decirnos: somos los mejores y no nos vamos a dejar doblegar. Miles de millones al año. Veo su imagen en televisión. Sonríe, convencido de que allí está la verdadera vida. Que son los mejores. Ganar. Los policías, con cascos y látigos, arremeten. Veo a dos obreras correr desesperadamente. Las masitas Terrabusi de antes. ¿Quién dio la orden a la policía? Alguna vez se va a saber. Siempre ocurre así. Lo hemos visto en la historia del movimiento obrero. Aquellos que empezaron a luchar por las ocho horas de trabajo y que fueron denigrados como agitadores, saboteadores y otras palabras, sus nombres quedaron sin embargo en la historia de la lucha por la dignidad. De los represores, nada, salvo eso: que fueron nada más que represores del derecho. La firma Kraft debe saber que sólo el diálogo y la mano abierta para la solución la pueden llevar a ser considerada en el mundo del trabajo como digna. Si gana tanto, vuelque un poco más en las manos que dan forma a sus productos. En el egoísmo hay una secuela que no se puede curar: el odio.
Lo mismo me ocurrió cuando fui a visitar en Quilmes a los trabajadores de la Cooperativa Textil Quilmes, quienes fueron desalojados en agosto del edificio de la ex empresa Ferratex, luego Filobel y por último Fedabtex. Desde ese momento, los hombres y las mujeres del trabajo acamparon en las afueras del establecimiento. Allí están: sufriendo las inclemencias del tiempo y todas las humillaciones que representan no poder trabajar en su oficio y en su cooperativa, la forma más democrática para trabajar. La empresa, en octubre de 2008, despidió a 120 operarios, dejando en planta sólo a diez. Pero a los despedidos no les abonaron las indemnizaciones. Entonces éstos, con total sentido del verdadero derecho a trabajar, ocuparon la fábrica y fundaron una cooperativa, imitando el claro ejemplo de Zanon, que demostró como cooperativa ser superior en producción y en fuente de trabajo a los antiguos empresarios. Pero el juez Vendola y el fiscal Saizar ordenaron el desalojo de la fábrica. En vez de favorecer al trabajo, favorecieron la desocupación y la malignidad empresaria, que ni siquiera cumplió con el pago de las indemnizaciones. Pero los trabajadores no se rinden. Allí están, contra viento y marea. Los representantes del pueblo de Quilmes tienen que intervenir. Se trata de una fuente de trabajo y de trabajadores que quieren mantener a sus familias. No se les puede negar ese derecho indiscutible. Primero el trabajo y después la pequeñez de discutir si el empresario que no paga sigue teniendo todos los derechos de cerrar la puerta y mandarse mudar.
Allí están los obreros. La sociedad les impide trabajar y cumplir con sus ideales de una cooperativa de trabajo. Los representantes del pueblo se callan la boca. La Justicia envía a la policía como única solución. El empresario sonríe detrás de la cortina de un restaurante de lujo. La otra Argentina, no aquella del pensamiento de Mayo de 1810. Aquella que quiere seguir cantando el Himno: “Ved en trono a la noble igualdad”. La noble igualdad. Libertad, libertad, libertad.

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lunes, 28 de septiembre de 2009

Clarin vs TVR - Libertad de expresion: 0



TVR, nunca te va a faltar espacio defendiendo lo justo, ejerciendo la libertad de expresion. Clarin te habra rechazado la renovacion de contrato, y te habra mandado a las 2 de la mañana, pero dejo en evidencia su concepcion de la libertad de expresion, de su grupo economico y politico.

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lunes, 10 de agosto de 2009

Aporte a la discusión



Que porcentaje de nuestra dieta estaría compuesta por soja si nos alimentáramos de lo que producen nuestras tierras?, o como le suelen llamar, "el campo"...
Para pararle el carro a la soja, proponemos:

50% de retenciones a la soja
0% al trigo y al maíz

Artemio, no seas diplomático...

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miércoles, 5 de agosto de 2009

La historia se repite



Si, el mismo discurso, los mismos sectores, una y otra vez ...
Aprendimos algo de la dictadura?, de los 90?, o seguiremos siendo presos de nuestra propia ignorancia...

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Los medios y la crisis



Pensemos, quienes aca en Argentina nos mienten diciendo que estamos peor que en cualquier otro lado del mundo?
Si, son los mismos que estan en contra de las politicas economicas de los ultimos 6 años..
Si, su problema no es que ganan menos que hace 6 años, ni que quieren al pais en peores condiciones que las actuales.
Su problema es que podrian ganar mas!!!, a costa de nuestro pais, el cual no les molestaria que este en rojo, si ellos se quedan con el verde soja.

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viernes, 24 de julio de 2009

Pichu, La Juventud Latinoamericana Despierta



Alerta, alerta, alerta que camina,
la espada de Bolivar,
por America Latina.

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jueves, 23 de julio de 2009

Al condenado pueblo argentino



Aqui, el amigo Artemio, nos acerca parte de sus datos.
•30% son pobres.
•62% no tienen cloacas.
•58% viven sin gas natural.
•47% no tienen cobertura de salud salvo la del hospital público.
•33% no disponen de agua potable.
•15% habitan en villas de emergencias o asentamientos precarios.

30% son pobres, y hay que reducirle los impuestos a un gaucho que gana $15000 x mes teniendo 200 hectareas?
15% habitan en villas de emergencia y se gastan amplios porcentajes del presupuesto nacional para repavimentar y embellecer los barrios del norte.
47% no tienen covertura de salud salvo la del hospital publico, y en lugar de aumentar el presupuesto a los hospitales publicos, les aumentan a las obras sociales?
1 de cada 3 no tiene agua potable!!!!!
mas de la mitad no tienen gas!!!!

La culpa es nuestra señores, del "al gran pueblo argentino..". Cuando un gobierno quiere distribuir la torta, nos comemos el verso de los dueños de la torta, de que es una mentira y que el gobierno esta contra nosotros. Estamos condenados a nuestra propia ignorancia.

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viernes, 17 de julio de 2009

Nada de modificar rumbos!!



Los pueblos no deben tener derecho a modificar lo que han hecho, ellos no se han equivocado en los ultimos 50 años de dictaduras, porque modificar el rumbo de la su triste realidad ahora?, para mejorar su situacion?.
Hay hay hay, De Narvaez, no te quieras hacer el democrata. Sabemos muy bien que lo que buscas, es mantener a los pueblos donde queres que esten; al servicio de los empresarios como vos!!!
Zelaya no queria la reeleccion indefinida!, queria modificar una constitucion que le da plena libertad al poder economico de mantener en la pobreza al resto de los Hondureños.
Seguramente a Uribe no le ibas a decir que "respete la constitucion" no?

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miércoles, 8 de julio de 2009

Stand by everyone



En este mundo, no todo es capitalismo, globalización, ambición, guerras de colonización, imperialismo y avaricia.
También hay a quienes les nace del corazón, unirse solidariamente a los demás, compartir, socializar, convivir como hermanos en igualdad, libertad y justicia.

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jueves, 25 de junio de 2009

Aun mas claro ...

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miércoles, 10 de junio de 2009

Como te lo explico ...

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miércoles, 3 de junio de 2009

Se lo merece ...

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martes, 26 de mayo de 2009

Viva el pueblo argentino, libre, soberano y solidario

Algunos se sienten más argentinos que otros, un escalón más arriba. Como el patrón desde su oficina, en el primer piso, imaginan el crecimiento de su empresa con las manos en los bolsillos, nuevas ganancias, mientras miran el rebaño ordenado y laborando. Viajan y consumen, compran y disfrutan los tiempos globalizados, aunque la tristeza los rodee. Todos los días, levantan muros de ladrillos y de palabras. Son los mentores de la seguridad y del voto calificado. Son los que siempre se vistieron de celeste y blanco para golpear las instituciones y la república. Los militares asesinos de todas las épocas, los golpistas, los caceroleros, los destituyentes autoconvocados, los agrogarcas, los miserables repetidores del discurso opositor, los empleados que vendieron la conciencia, los pusilánimes, los forros opinadores de foros, todos ellos agitan banderas y cantan el himno nacional. Pero no quieren una Argentina para todos.

Los simbolos son máquinas transformadoras de energía. No debemos regalarles los símbolos. La bandera y la escarapela y los colores también son nuestros. El himno y el gaucho y el mate nos pertenecen. Pero lo más importante es que tenemos razón. La razón de lo colectivo sobre lo individual, de lo solidario sobre lo mezquino.

"Hasta que un día el paisano acabe con este infierno y haciendo suyo el gobierno con solo esta ley se rija: O es Pa' Todos la Cobija o es Pa' Todos el Invierno."

La Argentina es la casa de 40 millones de nosotros. Mientras un chico argentino tenga hambre, No podremos sentirnos felices ni realizados. Mientras la riqueza siga concentrada en pocas manos, el 25 de mayo será una fiesta incompleta. El recuerdo de que algo está faltando.

"...Los argentinos apenas si tendremos para pagarnos la comida de todos los días. Y cuando las industrias se liquiden y comience la desocupación, entonces habrá muchos que no tendrán ni para pagarse esa comida. Será el momento de la crisis deliberada y conscientemente provocada (...) No habrá entonces más remedio que contraer nuevas deudas e hipotecar definitivamente nuestro porvenir. Llegará entonces el momento de afrontar las dificultades mediante la enajenación de nuestros propios bienes, como los ferrocarriles, la flota mercante o las usinas".Arturo Jauretche

Daniel Mancuso

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domingo, 24 de mayo de 2009

El sol del 25 viene asomando ...

Hace 199 años, el 22 de mayo de 1810, estaban invitados al Cabildo Abierto de Buenos Aires, cuatrocientos cincuenta vecinos, de los cuales la mitad eran chetos de Barrio Norte que apoyaban al Virrey, pero D’Elía no los iba a dejar entrar. La banda de French y Berutti, apodada “los Infernales”, custodiaba todas las entradas a la Plaza y dejaba pasar solamente a “los compañeros”.
Saavedra los había llamado a los dos en secreto el día anterior para pedirles que pusieran el hombro movilizando a los muchachos, para que le despejaran la Plaza al día siguiente, porque si entraban los chetos al Cabildo Abierto podían perder la votación pero lo más grave era que podía correr sangre y tenía que evitarlo a toda costa.
Saavedra sabía que Cisneros había sentido una escupida en el ojo cuando se había negado al pedido de reprimir a los revolucionarios en caso de desmanes, y estaba cantado que el tipo había arreglado con los garcas que vinieran a provocar al Cabildo Abierto. Si le ganaban la votación o le tiraban un muerto se pudría todo. Si él se resistía a reprimir, el Virrey lo destituía y se acabó la Revolución. Tan bien que estaba yendo la cosa. No, no lo podía permitir.
“El problema es que los muchachos no conocen a todos los compañeros, los chetos se nos van a colar”, le dijeron French y Berutti a Saavedra. “Fácil”, dijo Saavedra, “pongan a los muchachos a cerrar la entrada de la Plaza y ustedes dos, que vienen a la Jabonería de Vieytes, pueden reconocer a los compañeros. Póngales a los que reconozcan, unas cintas del color de los Borbones en la solapa, así nadie se aviva que están señalando a los nuestros, y díganle a los muchachos que dejen pasar a los que vengan con la cinta.”
French y Berutti se pasaron la noche cortando cintas, y al otro día estaban en la Plaza con los Infernales. Unos giles que habían llegado temprano, se volvían con cara de velorio porque no los dejaron pasar. Se les acercaron para pedirles que les pusieran una cintita a ellos también, pero French y Berutti les contestaron que no tenían más. Los giles se dieron cuenta que algo raro pasaba con las cintas, y corrieron la bolilla por toda la City que la patota impedía el ingreso a la Plaza, cosa que sembró el pánico entre los chetos y ni se acercaron a molestar el magnífico desarrollo de la Semana de Mayo. Al Cabildo Abierto del 22, entraron doscientos cincuenta y uno de los invitados.
“¡Qué buena idea lo de las cintas! ¿cómo se le ocurrió?”, le dijo Castelli al oído a Saavedra, mientras esperaban que empiece la reunión. “Bueno, pensé en las Madres de Plaza de Mayo que inventaron lo del pañuelo para reconocerse entre ellas”, dijo Saavedra. “No hay nada nuevo bajo el sol, Castelli, nada nuevo bajo el sol del veinticinco”, agregó. “¿Qué vieinticinco?”, dijo Castelli. “No sé, me acordé de la letra de una canción”, contestó Saavedra, “Hagamos silencio que ya empieza”...

creado por: La cosa y la causa

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viernes, 22 de mayo de 2009

Copani, tan de barro como siempre

Cacerolas de Teflon


Señor Vicepresidente

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jueves, 21 de mayo de 2009

El aplauso

Por Mario Wainfeld

Fue un aplauso pleno, prolongado, sostenido. Se insinuó varias veces, cada vez que se aludía a Jorge Rivas. Pero cobró toda su fuerza cuando el diputado entró al recinto, cuando prestó juramento, cuando se retiró. De pie, los demás legisladores batían palmas, sus hijos saltaban en la galería, sus compañeros socialistas daban rienda suelta a su emoción. El aplauso se mantenía, para que el homenajeado lo oyera, para hacerle sentir el afecto y la admiración. También porque es un lenguaje común, accesible, más adecuado que la profusión de palabras.

A Eduardo Fellner le tembló un poco la voz cuando pronunció la fórmula, jamás menos convencional. El presidente de la Cámara, de ordinario parco y contenido, besó a Rivas en la mejilla tras el “sí, juro”, dicho en el lenguaje a que supo acceder.

Para adelante, habrá que acondicionar el trámite parlamentario a sus posibilidades, habrá que pensar que hasta las prácticas institucionales se diseñan sin contemplar a quienes tienen capacidades diferentes.

Ayer el punto era, en cierta medida, otro. Los que estaban ahí honraban el ansia de superación de un tipo normal, avispado, inteligente, laburador, dotado de buen humor, cuya existencia fue alterada brutalmente un día infausto. Se aplaudía, aplaudíamos, su afán de no entregarse, su afición a la vida y el ansia de recuperarse. También su consagración a la política, su oficio y su vocación.

Los seres humanos somos capaces de las conductas más abyectas y las más sublimes. La política, expresión máxima de la sociabilidad humana, replica y multiplica esos abismos y esas cimas. Rivas es un hombre que combate contra la adversidad y le busca la vuelta. También es un militante que se hizo dirigente, un hombre que consagró una fracción importante de sus desvelos a la lucha por los valores, las ideas y los intereses que juzga digno enarbolar. Su retorno al Congreso es un paso adelante en una brega personal, acompañada por su familia, sus amigos y sus compañeros. También alude a un universo colectivo, como el aplauso que se ganó en buena ley.

El aplauso se hace durar porque la emoción lo empuja, porque fluye como las lágrimas. También porque es un recurso para prolongar un momento de comunión que se sabe histórico y porque es el mejor modo plural de hacerle entender a Rivas lo que le debemos todos los que andábamos por ahí.

Este cronista no fue al Congreso a escribir esta nota, cubría otro tema que se trata en otras páginas de esta edición. Fue porque quería sumar sus manos al aplauso colegiado, participar en ese trance que será inolvidable, por buenos motivos. Estas líneas aspiran (dando por hecho que no lo lograrán del todo) a prolongar en otro registro el aplauso.

Fuente: Página 12

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"Vengo a poner orden en el bloque"

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Ahora si me quedo claro ...

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- Estamos mal, Jorge, estamos peor que en los 90'



- Y si, Francisco, en los 90' ibamos en direccion contraria ...
- Realmente me preocupa; si seguimos asi, con quien me saco la fotito despues?

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miércoles, 20 de mayo de 2009

Gente como uno?


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Votame, Votate, Matate

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